SITIO EN CONSTRUCCIÓN

Si encontrás errores o tenés problemas de navegación es porque nos estamos renovando. Mientras seguimos trabajando, suscribite a nuestro newsletter para estar al tanto de todo lo nuevo que se viene.

    Image Alt

    Blog

    Diario desde los Esteros (1): primera vez en Iberá

    Si tenés problemas para navegar el sitio es porque lo estamos renovando. Pronto todo va a volver a la normalidad.

    Iberá, 5 de julio. Tierra de agua.

    Pedaleamos por una ruta que nos resulta familiar: la Ruta (provincial) 40. Según el mapa estamos casi al borde de los Esteros, pero aún no alcanzamos a ver lagunas ni regiones inundadas. Intento agudizar mis pupilas y creo ver agua a lo lejos, pero mi atención se dispersa a la velocidad de las alas de un carancho. Escucho una especie de ladrido. ¿Perros? No, es el sonido de un carpincho que sale corriendo de entre los pastizales. Tengo la sensación de que en este punto del mapa dos de nuestros sentidos van a experimentar de más: ojos y oídos en la primera fila de esta función litoral.

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-5

    El camino de tierra desde Mercedes no fue difícil (en modo-bici siempre hay una huella pisada y libre). El primer día hicimos 75 km gracias al soplido del viento sur y la noche nos encontró en una estancia diferente a las que estamos acostumbrados. Sucede que en este camino hay más estancias-empresa que estancias-campo y a esto mucha gente local le duele: el trato humano fue reemplazado por el vacío de las Sociedades Anónimas. El segundo día estuvimos a punto de entrar en la estancia Rincón del Socorro (12 mil hectáreas que hoy pertenecen a The Conservation Land Trust), pero después de varias idas y vueltas, decidimos llegar sin escala a Colonia Carlos Pellegrini, el pueblo portal de los Esteros.

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-1Acá dormimos: entre bolsas de alimento para vacas
    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-2La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-3Con ustedes, la corzuela parda o venado de las pampasLa Vida de Viaje-Esteros del Ibera-4 Carpincho estrellaLa Vida de Viaje-Esteros del Ibera-42La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-44

    En la entrada la protagonista es una sola: la laguna Iberá. Se muestra simple y a la vez compleja: existe en su volumen un macroecosistema con tanta vida que cuatro días nos resultan pocos para conocerla. Cruzamos un puente “provisorio” que ya cumplió más de 10 años y sus maderas imitan los sonidos de una pianola. Así de sentido es el ritmo de Pellegrini: rostro verde de selva intensa, ojos de agua brillante como sol de verano. Son como esos lugares-persona que te hacen sentir cómodo sin ningún vestigio de intimidad.

    Todas sus calles son de arena. Todas sus casitas son bajas y de barro: las que tienen ventanas grandes están abiertas al turismo, las chiquitas y rectangulares, desde donde solo se puede asomar una cabeza, son más introspectivas. Todas sus puertas tienen la altura de los guaraníes: no llegan al metro cincuenta. Todos tienen consciencia del lugar que habitan: el humedal de agua dulce más importante de la Argentina tiene sello y orgullo correntino.

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-6

    Primer atardecer en la laguna

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-7 La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-8

    El detrás de escena (también hay mates y galletitas que no salieron en la foto)La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-10

    El primer día paramos en el camping municipal Iberá

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-9

    Y a la mañana siguiente…

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-11

    nos recibieron en la Ecoposada de los Esteros

    Iberá, 6 de julio. Noche de selva.

    Recuerdo cuando conocí la estepa: en su infinidad me encontré siendo un punto en el mundo. Recuerdo la montaña del norte: tan pura, tan real en sus colores ocre, tan despierta-sueños. Pero nunca estuve en la selva: no sé cuáles son sus texturas ni perfumes. Hoy tenemos cita con ella a las ocho de la noche.

    Encendemos nuestras linternas antes de entrar a un sendero de vegetación cerrada. Ni la luna ni las estrellas iluminan: pareciera que el cielo se apagó para que afinemos las cuerdas de nuestra percepción. Las nubes avecinan una llovizna que levanta humedad y calor de la tierra (un falso verano en pleno invierno).

    La espesura de la selva invade el espacio libre: todo está cubierto de ramas enredadas, troncos flacos y gordos (algunos fríos, otros tibios), hojas microscópicas y del tamaño de la oreja de un elefante. Respiro aire verde como el sonido de los zorzales cuando vuelan: misma frecuencia, misma sincronía.

    Hay ramas que luchan por la luz e intentan alcanzar un sol que las nutra. Desconocía que hay cáctus de porte colgante: son como las rastas de los árboles. El foco de mi linterna ilumina una flor que no esperaba ver en este mundo monocromático: hay jazmines azules del mismo color que el océano.

    La tierra húmeda está viva en sus sonidos y en sus pasos: el tatú negro acelera su marcha y cruza el sendero de lado a lado, el carpincho come come y come y posa para las cámaras, un murciélago vuela mientras el estero se despliega ante nosotros desde un mirador.

    La selva es todo esto: vida.

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-12 La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-13 La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-14

    Iberá, 7 de julio. Monos, el Señor de los Esteros y falsos saltos flotantes.

    Llueve. Y en lugar de maldecir la lluvia, la veneramos: los verdes brillan aún sin sol. Hoy la caminata es tripartita: sendero de los monos, pasarela por la laguna y reserva Cambá Trapo.

    1.

    Volvemos al bosque cerrado, a la selva en galería. Los carayá no se ven pero se escuchan: sus aullidos se oyen en todo el centro de América del Sur. Es la especie de monos más austral del mundo y los hay negros-machos y dorados-hembras.

    (silencio)

    “En esa rama, ahí arriba, hay una familia. Se sostienen con sus fuertes colas nudo. Parece que están dormidos pero nos equivocamos: uno mueve su cuerpo de cincuenta centímetros y deja ver una cría enredada en su panza. Camina, busca alimentos: hojas, flores, frutos, tallos, brotes, da igual. Nos miran: en el suelo hay nueve caras humanas observándolo todo. Seguimos su andar, pero los perdemos de vista pronto”.

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-33La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-15 La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-18La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-16La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-17La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-19

    2.

    La pasarela de madera tiene gusto a nueva. No sé hacia dónde llega, pero es la ventana de la laguna Iberá. Está rodeada de juncos delgados y camalotes acordeón. Vemos cardenales (¡queremos ver yacarés!), vemos perdices coloradas (¡queremos ver yacarés!), vemos ciervos de los pantanos y corzuelas (o el “Bambi” del Litoral).

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-21

    (silencio)

    “¡Ahí está! Quieto, duro, estacionado sobre plantas flotantes. ¿Es el overo o el negro? Es negro: su hocico es alargado y angosto y aún con la boca cerrada alcanzamos a ver sus dientes blancos filosos. Su piel oliva oscura, las escamas de su lomo y su cuerpo de dos metros y medio despierta temor, pero solo se acerca a la tierra para buscar un poco de calor y entibiar su sangre fría de reptil. Es el Señor de los Esteros”.

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-20 La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-22

    3.

    Estamos al borde de un embalsado: son grandes masas de vegetación que flotan sobre las lagunas y que se mueven con el viento o las corrientes por no estar arraigadas en el fondo. Nos dicen que entremos, que lo pisemos. ¿Pisar qué? Debajo hay dos metros de profundidad. ¿Pisar qué? Estamos junto a cinco turistas que miran a una guía local como si ésta fuese una asesina serial.

    Pasamos de la tierra segura a una gelatina verde que parece un colchón de agua que da la sensación de estar pisando el suelo de un castillo inflable. Intentamos saltar pero nuestros pies están aferrados a esta isla flotante de raíces acuáticas. “¡No se queden todos en un mismo lugar que se pueden llegar a hundir!”, nos grita A. Suficiente adrenalina por hoy, volvemos por donde entramos y vamos hacia los detalles.

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-23

    Caminamos por la reserva privada Cambá Trapo, a 15 km de Pellegrini

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-24 La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-25 La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-26

    Combina tres ambientes naturales: monte chaqueño, selva misionera y espinal entrerriano

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-27 La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-28 La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-29

    Cambá significa “morocho” en lengua guaraní

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-30 La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-43La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-34La vida dentro de un hormiguero

    Iberá, 8 de julio. Los esteros desde arriba y la laguna que brilla.

    Hoy es un día de perspectivas: a la mañana cabalgamos para ver los Esteros desde arriba con sus ñandúes y ciervos en tierra; a la tarde lo navegamos al ras del agua para ver yacarés bebés, jotes que sobrevuelan y águilas negras que se alimentan de las crías de los venteveos.

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-32La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-31La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-38Navegamos la laguna dos veces en lancha y en canoaLa Vida de Viaje-Esteros del Ibera-39Pájaros federales (los adultos tienen la cabeza roja)
    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-37Ella es la garza de los EsterosLa Vida de Viaje-Esteros del Ibera-41 Él, el ChajáLa Vida de Viaje-Esteros del Ibera-36Y el infaltable yacaré negro en camino
    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-35 La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-40

    Sigue lloviendo: en estos cuatro días el cielo de Iberá se cubrió de nubes gris perla. La tierra de agua no quiso que veamos su mejor cara, pero esta primera vez ya tiene su revancha en nuestro calendario.

    La Vida de Viaje-Esteros del Ibera-45

    Datos de color (para conocer un poco más a los Esteros)
    • Son 1.300.000 hectáreas en total: menos de la mitad corresponden al Parque Provincial Esteros del Iberá y el resto le pertenece a manos privadas.
    • Es el segundo humedal más importante de América del Sur (el primero es el Gran Pantanal que comparten Brasil, Bolivia y Paraguay).
    • Se trata de una gran depresión alimentada por lluvias subtropicales.
    • No es solo una región inundada (de ahí el nombre “esteros”), en los márgenes de la cuenca también hay tierras altas pobladas por pastizales, sabanas y montes.
    • Cómo llegar: desde Mercedes (sur de Corrientes) por la Ruta Provincial 40 (40 km de asfalto, 80 km de tierra y ripio en buen estado). Si se viene desde Ituzaingó (norte de Corrientes), consultar por el estado de los caminos.
    Dónde dormir + excursiones

    En Carlos Pellegrini descansamos en la Ecoposada, una construcción sustentable de arquitectura correntina que literalmente está al borde de los Esteros. Allí organizan todas las actividades de aventura que describimos en este relato. Un consejo: preparen su paladar para degustar platos regionales (¡son un manjar!).

    ☞ Este es un post patrocinado, lo que significa que realizamos las excursiones y nos recibieron en los hospedajes a cambio de mencionarlos en el blog. Nuestras opiniones son independientes, personales y objetivas, y están basadas en nuestra experiencia real.

    Somos Jime Sánchez y Andrés Calla, amantes de la aventura y la vida al aire libre. En este refugio digital compartimos nuestro estilo de vida, relatos, fotos, info útil, consejos y muchísima inspiración.

    Comentarios

    • Alba Bartoncello
      1 julio, 2019

      Recién veo esta página. Excelente chicos!!!!
      Me encantó absolutamente todo lo que hicieron y mostraron.
      Muchas gracias por compartir este material.

      responder
    • Camila
      4 agosto, 2015

      Que buen post! las fotos son geniales y me.emocionó. Ahi vive mi abuela y ya me dieron ganas de volver 🙂

      responder
    • 2 agosto, 2015

      Chicossss, que preciosas las fotos, pero confieso que la del jacaré (cocodrilo) me da un poco de cosita. Qué miedo!!! Esteros del Iberá está en ese listado infinito de lugares que aún quiero conocer. Abrazotes.

      responder

    Dejé tu comentario o pregunta

    Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit sed.

    Follow us on