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    Dejando puertas abiertas

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    Cuando se planea un viaje lo primero que se hace es agarrar un mapa. Paso siguiente se busca una birome cómplice para empezar a marcar un posible itinerario de los lugares que se quieren visitar, se investiga en Internet qué destinos no pueden faltar, se ven fotos (algo que particularmente tengo prohibido porque disfruto mucho del factor sorpresa) y hasta quizás se establecen tiempos: tres días acá, cinco allá… pero viajando, se descubre que hay algo más que determina si un lugar es lindo o no y hasta cómo uno se siente en él.

    Esquel es precioso, pero para nosotros ese calificativo le quedó chico. Esta ciudad en el norte de Chubut es particularmente hermosa por las personas que ahí conocimos. Pueden ser una, tres, cinco personas o más, no importa el número, lo que interesa es cómo ellas nos hicieron sentir. Quizás fueron horas o días los que compartimos, tampoco importa cuánto tiempo pasamos con ellos, lo importante es cuán intenso fue ese abrazo, esa mirada o esa sonrisa.

    Las calles de Esquel

    En la estación de tren La Trochita

    Camino a Trevelin

    Camino a Trevelin 2

    Abrazos rusos

    Elena y Clemente son una pareja de rusos que aterrizaron hace 16 años en Argentina y hoy, pasan unos meses en Esquel y otros en Buenos Aires. Cuando llegamos a esta ciudad chubutense, no sabíamos a dónde íbamos a parar. A ellos los conocimos en la ruta y sin dudarlo, nos invitaron a quedarnos los días que queramos en su casa a pocos kilómetros del centro.

    Pasamos de la carpa a una comodísima cama de dos plazas, de comer paté a comer trucha salada (comida típica en Rusia) y de desayunar pan de hace tres días a puré de calabaza con mermelada de frambuesa (otra costumbre rusa que vamos a adoptar por lo riquísima que es).

    Conversando nos dimos cuenta que tenemos mucho en común: somos vecinos en Buenos Aires, compartimos el gusto por la fotografía, nos da un placer enorme comer, disfrutamos viajar, entre muchas otras cosas más. Elena es una persona maravillosa a la que le brotan las ganas de ayudar a los demás. Inquieta, curiosa, divertida y por sobre todo, compañera. Clemente parece serio pero ni bien entrás en confianza, te compra con simples gestos como preparar la mesa y servir la comida o alquilar una película. Entre ambos se nota la complicidad que comparten desde hace más de 20 años.

    Ellos querían que nos quedemos (¡hasta nos propusieron pasar el invierno en su casa!), pero nosotros teníamos que seguir (debo confesar que yo lo pensé dos veces). El abrazo que nos dimos al despedirnos habrá durado cinco minutos. En ese breve lapso de tiempo, supimos que tenemos un segundo hogar con las puertas abiertas en este rincón del país.

    Con Elena y Clemente

    Carcajadas argentinas (celestes y blancas)

    Antes de salir de viaje nos invitaron a comer a una pizzería en el centro de Esquel. La fachada, pintada de arriba a abajo con los colores de Racing, nos daba un indicio de que algo en común tenía su dueño con Andrés: la pasión por “La Academia”.

    Ni bien llegamos a la ciudad le escribimos a Darío, el dueño de Pizza Rica, para contarle que habíamos llegado y que cuando quisiera podíamos pasar a visitarlo. Fuimos un domingo (el mismo día que jugaba Racing) y durante las tres horas que compartimos juntos no nos paramos de reír. Nos trató como reyes: comimos empanadas de carne y de jamón y queso más una pizza de morrón, huevo, jamón y tomate (de nombre “La Académica”). Todo para chuparse los dedos. Mientras tanto, Darío prefirió no escuchar el partido por radio para no ponerse nervioso. Cosas que pasan.

    La entrada (auspicia este momento cerveza Quilmes)

    Darío, el maestro de la pizza de Esquel

    “La Académica”

    Conversando nos dimos cuenta de que compartimos el gusto por los viajes, las bicicletas y el sentimiento de animarse a vivir la vida que uno quiere vivir. Darío es oriundo de Polvorines, localidad ubicada en el norte de Buenos Aires. Hace unos años vio una película que se filmó en Esquel y quiso desde ese momento irse a vivir ahí. Un día agarró sus cosas y hoy vive feliz donde él quería estar.

    Sólo pasaron unas horas para que nos llevemos de esta ciudad un amigo más. Un amigo que nos dejó las puertas abiertas de su casa para cuando queramos volver.

    Con Yanina y Dario

    Los lugares pueden ser hermosos o no pero la gente es la que hace al lugar. Un abrazo o una mirada cómplice como la de Elena y Clemente, y unas risas y sonrisas con Darío, hicieron de Esquel uno de los lugares más lindos donde hayamos estado y a donde sin dudas, queremos volver.

    Somos Jime Sánchez y Andrés Calla, amantes de la aventura y la vida al aire libre. En este refugio digital compartimos nuestro estilo de vida, relatos, fotos, info útil, consejos y muchísima inspiración.

    Comentarios

    • Miguel Bujosa
      13 octubre, 2014

      Dario, es de Racing, no podía ser de otra manera!!!!!!! tuvimos con el un par de mensajes, privados, de mas esta decirlo que nos invito a su pizzeria, cuando andemos por ese lado, que si lo aremos en algún momento, no muy lejano…Un abrazo,Dario…

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    • Hernan Colombo
      20 abril, 2013

      leyendo este post me acorde de una frase que dice mas o menos asi “nada tiene sentido en este mundo, si no tocamos los corazones de las personas” sigan disfrutando a pleno, les mando un abrazo grande

      responder
    • 19 abril, 2013

      Qué lindo chicos!!
      Me emocioné!! Me agarraron sensible!!!!! jaja Qué lindo que encuentren esas personas en el camino!! Está lleno el camino de buenas personas, así que se van a cansar de encontrarlas!! (en el buen sentido!)
      Qué bueno lo de la comida rusa!! Sí, me acuerdo que ellos mezclan mucho lo dulce con lo salado. Por ejemplo, tuvimos la suerte de pasar una noche de fin de año con una pareja rusa y, según nos contaron, la tradición es comer mandarinas mientras cenas los platos calientes de esa noche.
      Que sigan descubriendo la magia del camino!!!
      besos y abrazos!!!
      Y millones de gracias por la linda sorpresa de publicar en su muro nuestro evento e historia. Gracias.
      Aldana

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      • La Vida de Viaje
        22 julio, 2013

        Gracias a ustedes por estar siempe del otro lado! Hay tanta magia en el camino y tantas personas alucinantes que uno se queda con la boca abierta.

        Un abrazo!

        responder
    • dario nuñez
      18 abril, 2013

      muchas gracias por sus hermosos comentarios…suerte en todo lo que les queda por recorrer…gracias por sus sonrisas francas, por sus miradas simples. por compartir sus sueños..gracias!!

      responder
    • marita y miguel
      18 abril, 2013

      hermosa histoia, todavia hay gente muy buena, que los ayuda, gracias Elena y Clemente por atender tambien a Jime y Andres, y tambien al pizzero que buena honda.A seguir asi besos

      responder

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