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    SER MUJER Y CICLOVIAJERA (1): REFLEXIONES Y GUÍA PARA PLANIFICAR TU VIAJE

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    Última actualización: Abril 2020

    Ser mujer y animarse a viajar, a ser nómade, a quebrar un poco esas reglas que dicen cómo una chica debe ser en la vida o lo que tiene que lograr. Somos muchas las viajeras que a dedo, en kombi, en bici o de la manera que sea se animan a cruzar fronteras porque el viajar es apto para ambos sexos.

    El éxito o el “fracaso” —por llamarlo de alguna manera, porque creo que nunca se fracasa en la vida— de una travesía de meses o años, depende de muchos factores: si estamos seguras de la decisión que tomamos, si el medio que elegimos para viajar es el que nosotras queremos y si nos sentimos cómodas, si estamos a gusto con esa versión aventurera de nosotras mismas. Pero una de las cosas con las que nunca voy a estar de acuerdo es con flaquear por las opiniones ajenas: “que vos sos mujer, que qué miedo, que cómo vas a hacer un viaje tan largo si en tu vida te subiste a una bici, que sos débil, que no vas a poder hacer ni una subida, que la bici y vos no se llevan bien…”.

    Todos esos juicios los viví en carne propia y me debilitaron hasta el punto de poner en duda lo que quería hacer. De un momento a otro pasé a tener dos voces que me hablaban y me mareaban tanto que mi “sí, quiero” tan real y sincero iba perdiendo cada vez más fuerza.

    Tu sueño de viajar, de conocer el mundo, de cruzar la puerta y salir no puede ser menoscabado por nadie, ni siquiera por vos misma. Creo que todas podemos lograr lo que sea si nos animamos, si dejamos de lado los manuales de cómo deberíamos ser, si nos volvemos sinceras con nosotras mismas y de una buena vez por todas nos miramos al espejo y decidimos ser quienes queremos ser sin vueltas ni pretextos.

    Nunca pensé que mi vida iba a cambiar tanto (todo este proceso lo cuento en mi primer libro), aunque si hablamos de sinceridad, confieso que lo sospechaba. Admiraba aquellas mujeres que sin ton ni son hundían sus deseos en la realidad y de pronto la magia hacía estragos en su mundillo de papel.

    Hubo un momento en el que todos los días me despertaba angustiada creyendo que tenía que vivir la misma rutina durante el resto de mis días. ¿Por qué? ¿Qué expectativas de quién tenía que satisfacer? Si escucharme era el pasaporte para cruzar mis propias fronteras entonces no había otra respuesta.

    No fue fácil al principio. Los días de viento en la desolada estepa patagónica eran todo un desafío. Y sí, pensé muchas veces qué hago acá, pero nunca corrí la mirada del sueño de escribir mi propia historia, de vivir por mí misma, de “ponerme los pantalones” siendo mujer. Muchos creían que iba a decaer, pero ¿cómo podían opinar si ni siquiera ellos conocían sus propios límites? Arbitrariamente decidían bajar pulgares, sin motivo ni pudor.

    Una tarde la Ruta 40 me vio llorar: pensaba que el viento me iba a volver loca. Me sentía sola, a pesar de que no lo estaba. Me sentía demasiado frágil, quizás por la sencilla razón de ser mujer. Pero esa mujer, después de unos cuantos días, cuando entendió que la ruta era como la vida misma, tan sube y baja; tan blanca, negra y gris, sonrió. Bajó sus defensas para entregarse al camino donde iba a crecer más de lo que ella alguna vez imaginó.

    Ser cicloviajera es todo un desafío físico y emocional, pero en el momento en el que uno fluye con el movimiento de las ruedas, ya está. Tuve que bajarme de la bicicleta para caminar muchísimas veces, tuve que frenar para recuperar el aire, tuve que pasar por mis propios procesos y decir: sí, seré más débil pero puedo, porque en ese sentido soy fuerte. 

    Unir Ushuaia con La Quiaca en dos ruedas es un reto para cualquiera. Ni qué decir de querer llegar a Alaska o dar la vuelta al mundo. ¿Pero quién dice que no lo vas a poder hacer?

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    “Para mi viajar en bicicleta siendo mujer significa observar el funcionamiento de mi mente y de mi cuerpo frente a los desafíos que el camino me presenta. Significa conocerme más a fondo, ver en el espejo de agua helada del río mi cara llena de polvo de ruta y encontrar reflejado el coraje para sumergirme. Coraje que la sociedad estigmatiza con la idea de que la mujer no lo tiene y lo impregna en nosotras desde pequeñas. Significa decirme a mí misma que soy capaz y que lloriquear no hace nada más fácil, en cambio las actitudes sí. Los pensamientos sí son capaces de tornar todo más fácil. Significa estar feliz por vivenciar mi potencial emocional y físico de ser un ser vivo dentro del medio ambiente y ver cómo este medio me afecta y cómo reacciono a todo lo que ocurre a mi alrededor”. Ana Vivian | Pedarilhos

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    “Como cicloviajera y como mujer no creo que haya nada que nos diferencie de los hombres, al contrario creo que es una actividad que cuando la compartimos y lo hacemos con pasión como cualquier otra, lo que hace es acercarnos y comunicarnos de mejor manera. Ojalá encuentren en la bici lo mismo que yo: la mejor terapia física y espiritual, sola o acompañada, siempre será la mejor forma que encontré de cambiar mi vida a una mejor vida”. María Jimena Maciel

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    “Desde hace 4 meses mi vida transcurre sobre una bicicleta. Eso significa que paso el 90% del día al aire libre, con frío, lluvia, calor o viento. Que me despierto cuando el sol comienza a calentar y duermo bajo millones de estrellas. Que vivo como si estuviera a punto de morir y nunca sé en qué día estoy ni qué hora es. Que voy lento y sin apuro. Que me mata la ansiedad por ver qué me espera al final de una subida y no puedo dejar de cantar, gritar y sonreír desvergonzadamente en cada bajada. Significa que la vida me sorprende a cada kilómetro y en cada bocanada de aire, tan solo por el increíble hecho de existir. Entonces cuando me pregunto qué se siente ser mujer y cicloviajera, solo se me ocurre decir que se siente bien, que se siente muy bien. Porque los limites se los crea una misma y nunca vas a saber de todo lo que sos capaz hasta que no lo intentás. Siempre habrá infinidad de miedos, angustias e incertidumbres por superar, pero para mí el único y verdadero sacrificio es pasarte la vida en la triste comodidad de la resignación. Lo demás simplemente es aprender a creer en vos”. Marisol López | Nación Salvaje

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    “Preparar mis alforjas y ponerles los accesorios es preparar el gran viaje. Si bien mi familia y mis amigos se preocupan porque viajo sola, les hago entender que para mi es la felicidad, es lo que disfruto y lo que me da paz. Me encanta en verano salir muy temprano para ver el amanecer y ver cómo el cielo lentamente se tiñe de colores, es un espectáculo maravilloso, como también sentir el canto de los pájaros y los aromas que la naturaleza nos regala. Mis viajes son de 200 a 400 kilómetros y al viajar sola tengo que ser previsora: averiguo hoteles y voy por rutas transitadas. Nada debe quedar librado al azar: asesorarme con la ropa, las herramientas a llevar, la alimentación y el agua. Es importante realizar además actividad física: hago indoor, musculación y complemento con yoga. Soy una mujer grande y ello no debe ser un impedimento: tengo muchas sendas todavía por recorrer”. Susana Seifert

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    “Mirar fotos y no creer haber estado ahí. Las miro y las vuelvo a mirar… ya les quité el color. Tus alforjas van llenas pero acá no valen ni maquillajes, ni planchita, ni collares, hasta la humedad es bienvenida. Nada de todo eso podría hacerte lucir una sonrisa más bella que la que llevás en cada vuelta de pedal. Hay infinitas llegadas y se siente el cansancio del último respiro en cada una. Sentís el frío a medida que ascendés en la montaña con los cinco sentidos prendidos; los olores, los sonidos y los colores parecen tener la combinación justa. Acampás y te levantás mirando un lago. Llegás cansada al atardecer después de haber pedaleado todo el día. Entrás a pequeños pueblos donde te observan porque vas haciendo rendir hasta el último centímetro de elástico para sujetar lo que casi perdés por el ripio. En cuanto te paraste a mirar a tu alrededor escuchás preguntas como: ¿Hasta dónde vas? ¡Wow! ¿Y sola? ¿Y no tenés miedo? ¡Qué corajuda! ¿Y acampás? Y reírme con cara de FELICIDAD TOTAL porque les explico que algunas somos felices así con los pies sobre pedales y el sol en plena ruta”. Lara Strack

    Ahora sí: consejos para planificar tu viaje

    CUERPO:

    • Llevá una crema hidratante. Sí, lo sé: ponerse crema todos los días es algo que no muchas mujeres hacen, pero es un hábito de autocuidado que sería muy importante implementar en nuestra rutina como cicloviajeras. Pasamos tanto tiempo al aire libre que la piel necesita una buena dosis de hidratación. A la hora de comprar una es importante que tenga vitamina C (mejora la elasticidad de la piel) y E (la protege y colabora con la regeneración celular).
    • No puede faltar en la alforja el protector solar, pero hay un detalle que tenés que saber: ninguno te protege por más de seis horas. Ponete un poco en cada parada que hagas para descansar o cuando frenás a comer. Antes de comprarlo es importante que leas en la etiqueta para qué tipo de piel es, de esta manera vas a evitar sarpullidos o efectos adversos que lastimarían tu piel. Elegí uno de protección solar 50 y aplicalo en todas las partes del cuerpo que estén expuestas al sol: cara, cuello, pecho, brazos, piernas. Lugares sensibles donde sí o sí nos tenemos que poner y que solemos olvidar son las orejas, nuca, rodillas y empeine (en el caso de que estemos usando ojotas para pedalear).
    • Crema de cacao: cuidemos los labios porque es lo primero que se seca y agrieta.
    • Tomá agua, mucha agua. Antes que cualquier crema, lo fundamental es hidratarse.
    • Una de las cosas que puede suceder es que te paspes (y sí, pasando tanto tiempo arriba de la bicicleta es algo probable). Mi ginecóloga me recomendó usar para esos casos Macril, una pomada que es antibacteriana, antimicótica y antiinflamatoria. Antes de comprarla, consultalo con tu medicx (solo se consigue con receta médica).
    • Visitá al oftalmólogo y preguntale  por el uso de lágrimas para lubricar y humectar los ojos, de esta manera con unas gotitas diarias vas a evitar que se te sequen por la exposición al viento y al sol.

    HIGIENE:

    • Para esos días que no tenés un lugar donde bañarte, las toallitas húmedas de bebé son salvadoras. Es aconsejable que sean inodoras. También las podés usar durante los días de menstruación cuando estás en la ruta (son solo para uso externo).
    • Durante la menstruación, cambiá con frecuencia las toallitas y/o los tampones. Esto es fundamental para la higiene porque si los dejamos más tiempo impedimos la salida de las bacterias y el desecho del cuerpo. Puede sonar un poco “asqueroso” lo que voy a sugerir ahora y si estamos en un pueblo o en una ciudad todo es más fácil, pero la realidad es que si nos encontramos en el medio de la ruta habrá que hacer una parada técnica detrás de una roca o en algún lugar que encontremos para hacer estos cambios.
    • Esto es una obviedad, pero lo aclaro igual: compro shampoo y crema de enjuage en los mercados de los pueblos o de las ciudades donde paro (prefiero el 2 en 1 porque ocupa menos espacio en la alforja). Sobre jabones, prefiero el blanco: funciona para bañarnos y para lavar la ropa (algunas elijen lavarse el pelo con este jabón, a mí me lo seca un montón). Hace poco empecé a usar jabón sólido y me gustó mucho, me parece más práctico y ecológico.
    • Uso desodorante natural. Ya no compro los que se venden en el supermercado sino los que se consiguen en casas naturistas o dietéticas.

    INDUMENTARIA Y ACCESORIOS:

    Aclaración importante: En esta sección vas a leer sobre la ropa que llevaba cuando viajaba con alforjas. Desde hace dos años viajo a modo bikepacking y ese post está en construcción. 

    • Qué ropa llevo: depende del destino, del clima y de la duración del viaje; pero en general esta es mi selección: 1 gorro de lana / 1 pañuelo / 1 par de guantes de ciclista / 1 par de guantes de lana / 2 remeras de secado rápido / 1 campera de pluma / 1 campera rompevientos / 1 pólar / 1 pantalón impermeable / 1 campera impermeable / 2 badanas / 1 pantalón desmontable / 3 bombachas / 2 corpiños (uno común y otro deportivo) / 1 calza / 1 short / 1 bikini / 2 pares de medias de algodón / 1 par de medias térmicas / 1 par de zapatillas de trekking / 1 par de sandalias con abrojo / 1 babucha de colores / 2 remeras cuando quiero dejar de ser ciclista por un rato. 
    • El secreto para la ruta: vestirse como una cebolla (es decir, en capas). El secreto para guardar la ropa: adentro de bolsas ziploc o bolsas estancas (todo queda más ordenado, ocupa menos espacio y si se llega a filtrar agua adentro de la alforja nada se moja).
    • A veces hace mucho calor en la ruta y dan ganas de sacarse las zapatillas. Otras veces habrá que cruzar arroyos o ríos. Para esos casos llevá unas “crocs” o unas sandalias con abrojo.
    • El corpiño ideal para llevar en una travesía es el deportivo.
    • Las badanas no solo las usan los hombres, también es una de las prendas más importantes para las cicloviajeras. Son calzas que tienen en la parte de la cola una especie de colchón que protege la zona en donde se genera la mayor fricción y rozamiento con la bicicleta. Algunas chicas recomiendan no usar ropa interior y otras sí. Yo probé las dos opciones y me resultó mucho más cómodo no usar bombacha porque así evito roces y posibles irritaciones (estas calzas suelen quedar muy pegadas al cuerpo). ¿Te preguntás qué pasa con la higiene en este caso? La tela de estas calcitas mantiene la transpiración y la humedad lejos del cuerpo. Yo recomiendo llevar como mínimo dos badanas para poder usar una y lavar la otra.
    • Si tenés problemas de vista como miopía o astigmatismo (como yo), te aconsejo que visites a un oculista y que te hagas unos anteojos de sol con la graduación que estás necesitando (debe incluir filtros UVA y UVB). En mi caso, como no me gustan los lentes de ciclista, me compré los más ruteros que encontré y que vienen cerrados en los costados para que no me entre tierra ni polvo en los ojos.
    • Usá siempre el casco y una pechera reflectiva durante los días de mucho tráfico o niebla. Un accesorio que me resultó muy útil son los guantes de ciclista para evitar que se formen callos en las manos y poder estar arriba de la bici más cómoda (a veces las manos transpiran y el contacto con el manubrio termina siendo muy molesto).

    LA BICI:

    •  Las bicicletas tienen talles que están relacionas con la altura de tu entrepierna. Visitá bicicleterías y subite a diferentes bicis para ver cuál es la más cómoda para vos.
    • Los asientos para las mujeres suelen ser más anchos en la parte trasera y de punta corta para que los huesos de la pelvis estén bien apoyados. Usar uno inadecuado te puede provocar dolor e irritaciones. La altura del asiento debe permitir que estando el pedal abajo, la pierna quede casi estirada y podamos tocar el suelo con la punta del pie.
    • La altura ideal del manubrio es entre 2 y 10 cm por encima del asiento. La idea es sentirnos cómodas mientras pedaleamos. El freno y los cambios deben estar colocados de forma tal que no tengamos que mover la muñeca cada vez que queramos frenar o cambiar de marcha.
    • Quedate tranquila que con el tiempo vas a entender cómo es el funcionamiento de los cambios. Lo ideal es siempre mantener la misma cadencia, es decir, las revoluciones o vueltas que da el pedal en el lapso de un minuto. No se trata ni de pedalear en falso ni de hacer mucha fuerza. Por ejemplo: si estás en una ruta llana a una relación de cambios 2-8 y viene una subida de poca inclinación, quizás la relación para ir pedaleando sin esfuerzo podría ser de 2-3. En la bajada siguiente podés volver a 2-8 o subir a 3-8. Para algunas esto va a ser chino básico, pero lo vas a ir comprendiendo con la práctica y estando atenta a cómo responde tu cuerpo.

    PARA TENER EN CUENTA:

    • Para los dolores menstruales llevá en el botiquín el calmante que solés tomar para estos casos. Si querés optar por lo natural, el té de perejil o la cúrcuma es una buena opción. Es un mito suspender la actividad física durante esos días porque ayuda a combatir la tensión menstrual, mejora la circulación y ayuda a retener menos líquidos, pero como siempre, depende de lo que dicte tu cuerpo.
    • Si estás cansada o si no te sentís del todo bien, frená. Nadie te apura, nadie te dice que ese día tenés la obligación de pedalear y la verdad es que un día más o un día menos no cambia nada.
    • La mayoría de las mujeres pedalean a una menor velocidad que los hombres y la cadencia es diferente. Por esta razón si vas acompañada, establecé con tu compañero de viaje un código que ambos entiendan en el caso de que necesites parar. En nuestro caso decidimos que si por algún motivo Andrés (mi pareja y compañero de viaje) está más adelante y yo quiero frenar, cruzo de carril y pedaleo (o camino) por la banquina de enfrente en sentido contrario al tránsito. Viendo esto, Andrés retrocede y todos felices (para esto es útil llevar un espejo retrovisor en el manubrio).
    • Elongá antes y después de pedalear para evitar lesiones. Esto mejora la flexibilidad y la postura.
    • Por seguridad llevé un gas pimienta que nunca usé.
    • Tema pelo: no hay nada más fastidioso que se te pegue en la cara mientras pedaleás. Resolvelo con trenzas o una colita con dos gomitas (una arriba y otra abajo para que te sostenga todo el pelo). Lo mejor es el pelo corto, esa para mí, es LA solución.
    • Tema depilación: llevo maquinita de depilar y pincita.
    • Aros, anillos y pulseras: es muy personal, pero yo prefiero sacármelos para prevenir roces o pequeños accidentes.
    • Dos detalles más: cada vez que veas un pozo, levantate del asiento (me pasó de quedarme sentada y que con el peso de mi cuerpo más el de la bici, rompa la cubierta y se parta un rayo… sí, así como leés). Si mientras pedaleás sentís la bici muy pesada puede ser que estés en un falso llano (la ruta parece llana pero en realidad tiene una subida progresiva casi imperceptible) o que tus piernas están muy cansadas o que se te haya pinchado alguna de las cámaras.

    Animarse es más simple de lo que parece y lo importante es disfrutar de esos momentos únicos del viajar en bicicleta. ¡Buenas rutas muchachas!

    La parte 2 y 3 de esta serie de posteos trata sobre los dilemas existenciales de la mujer y los planteos típicos que surgen viajando en pareja. Tienen para seguir leyendo.

    Escritora y nómada digital. Viajo desde el 2013 y comparto en este refugio digital mi estilo de vida. Me apasiona la escritura y por sobre todo inspirar y animar a través de la palabra. También escribo en luzyhumo.com y mi primer hijo de papel se llama Letras Luz. Dicto talleres de escritura y de viajes, no puedo vivir sin mis libros y cuadernos y soy fan de la autoexploración.

    Comentarios

    • Juan
      28 febrero, 2019

      Hola Jime, te cruzamos por el Sur el año pasado por Ushuaia , nosotros estabamos recorriendo toda Sudamerica en un Motorhome Mercedes Benz Zetros 6X6 , no conocia tu blog hasta que buscaba unas sugerencias y te vi cara conocida , mi señora y mi hija tambien te reconocieron viendo tu foto de perfil , te queriamos llevar pero como te vimos hablando con otras personas pensamos que ibas acompañada por mas ciclistas , actualmente con mi familia estamos recorriendo Norteamerica y Centroamerica ! Para diciembre estaremos regresando a casa en Pinamar Bs As , nosotros vivimos viajando ayudando al Hospital de Niños , por lo que contamos con algunos auspiciaste que no don tan reconocidos pero nos ayudan en el viaje y todas las artesanias que realizamos la vendemos en Dolares y con lo juntado lo donamos al hospital , esperamos invitarte para diciembre si quieres o puedes , y aconsejarte si deseas recorrer el norte de america en algun momento ! Bueno te enviamos un fuerte abrazo y cordiales saludos ! Ah tienes redes sociales ?? Ahora si !! , Saludos

      responder
    • Karol
      20 septiembre, 2018

      Me encantó esta página, me gusta como explican todo y cada vez me motiva más a seguir con mi idea de salir a recorrer Suramérica en bici.
      Aunque aún tengo ciertas dudas.
      Primero me presento. Mi nombre es Karol Jiménez, tengo 37 años y mi pensado es viajar con mi gata, pues mis sueños no incluyen abandonar a mi mascota por alcanzar mis anhelos, así que en la actualidad estamos #entrenandoparaelviaje. A mi gata la incluyo en todos mis viajes en moto, en bus, en bici y hasta en canopy y ríos y con ella vamos bien, por mi parte me encuentro entrenando como runner y montando en bici, no soy la súper deportista y eso me preocupa un poco, pero lo que más me tiene pensativa es mi seguridad, pues tengo claro lo que es viajar en moto y acampar, pero en lugares oficiales, lo que desconozco es hacerlo en bici y acampar ‘donde me coja la noche’ por así decirlo. Yo iría sola y aunque hay muchas mujeres viajando solas en bici aún tengo muchas cosas en la cabeza…me gustaría me hablaran de ello, por fa.

      responder
    • Alejandra
      22 abril, 2018

      Hola!!! Me encanta tu historia!!
      Hace ya un par de años que mi esposo y yo soñamos con salud de viaje, no se si en bici… Pero recorrer America.
      Tenemos 45 y 46 años y somos de Uruguay.
      Lo empezaremos a planificar para el 2020.
      Que recomendación con respecto al ahorro, gastos, nos harías?

      Gracias!! Alejandra y Julio

      responder
        • Alejandra
          16 mayo, 2018

          Gracias Jime! Aún no sabemos en que iremos, tal vez vayamos de mochileros. Conozco couch surfing y tbn pensé en workaday. Nosotros en nuestra casa recibimos a muchos viajeros de hecho.
          Gracias por estar por ahí! ?

    • Dulce
      21 abril, 2018

      ¡Hola! ¡Qué chido el viaje! Escribo desde México, tengo muchos miedos todavía sobre todo por el tema de la inseguridad tremenda que vivimos por acá, pero me contagia muchísima emoción y ánimos leer esto. Gracias por compartir tan linda y esforzada experiencia.

      responder
    • Lupe75
      18 diciembre, 2016

      Hola Jime, el 2 de enero volamos con Carla, mi hermana, a Bariloche junto con nuestras bicis y de ahí hasta San Martín de los Andes (probablemente lleguemos al paso Hua Hum). Unas lindas vacaciones de 15 días en nuestro primer viaje como cicloturistas. Afortunadamente, no hemos tenido que enfrentarnos con dudas o miedos personales, a los sumo algún comentario de sincera preocupación pero nada que nos desanime. Gracias por toda la info que postean y que nos están ayudando a organizar nuestro viaje.

      responder
    • carolina
      12 septiembre, 2016

      Hola, veo que recomendas assisto tu viaje como asistencia al viajero, tuviste buenas experiencias? me gustaria saber tu opinion ya que necesito un seguro y no he visto muchos comentarios de esta empresa y me interesa… gracias!

      responder
    • Susana
      20 abril, 2016

      Viajo sola y en bici. No soy valiente ni una titánide. Ni la primera ni la última ni un caso excepcional ni un modelo a seguir. Pero me gusta y lo hago, sin más. Considero que no se habla nunca de una realidad que nos afecta a todas: el acoso. El acoso sexual, quiero decir. En medio mundo es un acompañante implacable, e importante. No es un motivo de temor, pero hay que saber que estará ahí y que al cuerno con los desniveles, la altitud, el viento y el clima, es la dificultad más dura de soportar. Hay que saber que se presentará, en ocasiones de manera frecuente, a veces extremadamente frecuente. No hablar de esto, por considerarlo menor o tratarlo con condescendencia o pensar que pertenece sólo a mujeres poco emponderadas, es en mi opinión, un error. Que consideremos que el espacio público es de todos y de todas, no quiere decir que efectivamente, lo sea. Que nos sepamos independientes y estemos contentas de viajar en solitario, no quiere decir que en multitud de ámbitos, en casi cualquier país, no seamos percibidas como un objeto de dominio público. Y no es un problema cultural; o mejor dicho, sí que es cultural, pero de cultura machista. Esto sirve para los cuatro continentes que he rodado; puede cambiar el estilo, la frecuencia, la intensidad y las formas, pero es una realidad ineludible. Y exponerlo sirve para que nadie se sienta rara, hipersensible o carente de herramientas para afrontar lo que otras parece ser que ni notan. Saludos.

      responder
    • 2 abril, 2016

      Hola a todas y a algunos desde Madrid (España). Mi nombre de bici Fredy (Alfredo) y una de mis aficiones son los viajes en bici. Felicidades por este blog tan interesante que he encontrado. He viajado algunas veces por La Argentina y Chile y me quito el sombrero imaginando pedalear por la Patagonia o la Pampa, con esos vientos que hasta estando de pie, te tiran al suelo. Viajo en bici algunas veces con una amiga y siempre adapto mi ritmo al suyo, también lo hago con amigos. No me importa ir más despacio, pues los ciclo viajes no son competitivos, disfruto de la compañía de la gente con la que viajo, paro a menudo a charlar con la gente y disfrutar de los lugares. Si queréis algún tipo de info desde esta parte del mundo donde resido, estaré gustoso de ayudaros. Os dejo una web con blog interesante de por acá.

      responder
    • Rosa
      4 febrero, 2016

      Holaaaa, me podrian ayudar con una recomendacion? Quiero viajar en bici, como soy pequeña de estatura me toca un marco 13 o max 14, y he estado buscando y encuentro ese marco con aro 24, mido 1,50 y me pregunto si estará bien ese aro para mi estatura y sobretodo para el uso que le quiero dar… me aguantará un aro 24 el peso de las alforjas y el arduo trabajo de pedalear muchas horas todos los dias? Saludos!

      responder

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