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    La Vida de Viaje - Viajar en bicicleta
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    La Vida de viaje - Cicloturismo Salta
    Crónicas

    DE USHUAIA A LA QUIACA EN BICICLETA (2O13)

    En el 2013, la vida de Jimena y Andrés cambió para siempre: dejaron Buenos Aires, sus rutinas y trabajos para viajar desde Ushuaia hasta La Quiaca en bicicleta siguiendo la mítica Ruta 40. Detrás de ese sueño, había otro: cambiar su estilo de vida y vivir de sus pasiones, la escritura y la fotografía. Su vida de viaje empezó acá, con este viaje.

    • Muchos fueron los preparativos. La imaginación sobrevoló cada uno de nuestros encuentros y nuestras charlas eran cada vez más monotemáticas. Durante seis meses no pudimos hacer otra cosa que pensar en cómo iba a ser esa gran aventura que ya estaba marcada en el calendario: el 28 de diciembre de 2012 empezaría nuestra vida de viaje. Miro el reloj. Son las 12:30 am. Me preguntan ¿estás lista? y yo no sé qué responder. Trato de esconder mis nervios

    • Cuando un año termina solemos hacer balances: miramos para atrás y observamos desde lejos todo lo que hicimos, pensamos cómo nos fue, reflexionamos sobre lo que tendríamos que mejorar, qué pasos conviene dar y cuáles descartar. Pero, ¿qué pasa cuando un fin de año te encuentra en el fin del mundo? Les podemos garantizar que el estar en Ushuaia un 31 de diciembre tiene un gusto especial. El lema de esta ciudad (capital de Tierra del Fuego, Antártida

    • Muy temprano en la mañana el sol se asoma a través de la carpa. Después de un intento fallido de salir a la ruta el día anterior, la lluvia dio su paso a un cielo un poco más amigable. Dormidos, desarmamos nuestra "casa", ordenamos las alforjas (los bolsos que van enganchados en el portaequipaje de la bicicleta), desayunamos y salimos convencidos de que el viento patagónico nos iba a despertar. Como si el camino nos estuviera tomando

    • Sol en Tolhuin Después de pedalear unas cuántas horas para llegar a Tolhuin, paramos dos días en la casa de la familia Ullua. Ellos nos contactaron a través de Facebook para conocernos y para que tengamos un lugar donde descansar al llegar. Dando unas vueltas por este pequeño pueblo descubrimos que su gente le da un valor especial al cicloturismo: el movimiento "Cicloturismo por la vida" organiza pedaleadas auto convocadas en memoria del Doctor René Favaloro y en la panadería

    • Cada vez que llegamos a un lugar, sea el que sea, me es inevitable pensar en lo que habrá pasado antes de que nosotros lo visitemos. Y es en ese momento cuando se activa mi lado detectivesco: busco pistas, signos o huellas que me permitan construir alguna de sus tantas historias, sin importar si son de hace cinco horas o diez años. Me intriga mucho saber quiénes comieron en el mismo tablón en donde estamos

    • Este es uno de los títulos del libro "La sombra de Heidegger" de José Pablo Feinmann, una novela que trata sobre la relación de los intelectuales con el poder, poniendo al descubierto la ambigüedad de las verdades absolutas, la racionalidad del horror y el engaño de la inteligencia. Y lo fundamenta diciendo: El turista ve lo que ve no desde un pro-yecto existencial que incluya lo visto como pro-yecto, sino desde una exterioridad inerte. Su mirada se desliza

    • 1. Habitación n°40 La ruta siempre estuvo ahí y ese día nos regaló una noche de luna llena. El mapa indicaba que después de 75 kilómetros una estancia podía llegar a abrirnos sus puertas, pero un candado en la tranquera nos invitó a pasar la noche en la 40. Como si ese lugar nos estuviese esperando, la tarde nos devolvió una postal de color sepia en la que nuestra carpa se camuflaba. 2. ¡Un vaso de agua

    • Salimos de El Calafate con un hermoso día de sol y 17° en la ciudad. El viento casi no se escucha y el camino promete ser un espectáculo para nuestros sentidos. Estamos ansiosos no sólo porque vamos a conocer al "gigante blanco", sino porque además, es el viaje piloto de un nuevo integrante que se suma a la familia cicloviajera: Bob Yak. Bob —para los amigos— es un gringo muy usado por los cicloturistas de todo el mundo.

    • Las piernas pedalean solas. Es la primera vez que siento que ellas tienen su propia autonomía independientemente de lo que yo quiera hacer. No hay cansancio, el cuerpo no pesa, todo está en perfecta armonía. La ruta, la bici y yo somos uno. No nos preocupa si hoy terminamos durmiendo en una estancia o al costado de la ruta, tampoco importa si pasamos dos o tres días sobre ruedas. Hay algo, no sabemos qué, que nos

    • Cuando uno viaja no sólo los caminos se cruzan. Cada viajero es único e irrepetible y deja una huella en la vida de viaje del otro. Si cada viajero escribiese un libro, tendríamos un sinfín de historias y anécdotas riquísimas, llenas de moralejas y de reflexiones que a más de uno le gustaría leer y a muchos vivir. Vivir la vida de viaje es conocer no sólo a viajeros ansiosos por darle la vuelta al mundo

    • Hace aproximadamente un año atrás, Andrés me regaló su vieja bici inglesa. Nuestra idea era salir a pasear los fines de semana por el río de Vicente López o de San Isidro —donde vivimos—, aprovechando el calorcito del verano, él con su nueva mountain bike y yo con mi nueva-vieja bicicleta. Días después almorzando en el Puerto de Frutos de Tigre, me sorprendió con un canastito de mimbre para el manubrio, detalle vintage que a

    • Con tan sólo asomar la nariz fuera de la bolsa de dormir, se podía sentir que nuestra última mañana en El Chaltén iba a ser lo suficientemente fría hasta que el sol decidiera salir. Con bufandas, gorros de lana y guantes, nos vamos a desayunar a la panadería La Nieve, una de las mejores casas de pan y facturas de este pueblo. Salimos a las nueve de la mañana con un par de kilos de más

    • Cuando se planea un viaje lo primero que se hace es agarrar un mapa. Paso siguiente se busca una birome cómplice para empezar a marcar un posible itinerario de los lugares que se quieren visitar, se investiga en Internet qué destinos no pueden faltar, se ven fotos (algo que particularmente tengo prohibido porque disfruto mucho del factor sorpresa) y hasta quizás se establecen tiempos: tres días acá, cinco allá

    • Me desperté por el aroma a pan tostado. No sabía dónde estaba exactamente hasta que salí del estado de ensueño para pasar al de vigilia. Dormimos en una cabaña frente al río Azul, que está justo en frente del camping con el mismo nombre. La cabaña, chiquita pero acogedora, tiene lo justo y necesario para vivir: una cocina a gas, una pava, un mueble hecho de madera con algún que otro elemento de cocina y

    • Ya van cuatro meses que estamos viajando. Cuatro meses. Es mucho, es poco, no lo sé. Para mí todo este tiempo fue una especie de paréntesis en el que sin darme cuenta, los días y las horas siguieron pedaleando al lado mío. Cuando uno viaja durante tanto tiempo entra en una burbuja en la que todos los días son distintos, no hay un lunes que se quiera saltear ni tampoco un viernes que se espere

    • Me gusta que cada lugar esté representado por una canción. A veces me pasa que estoy caminando por una ciudad o un pueblo, escucho un tema e inmediatamente bautizo al lugar con esa melodía. Otras veces me encuentro tarareando una canción sin haber escuchado absolutamente nada y ese canto aparece como por arte de magia en mi repertorio. Esto fue lo que me pasó en San Carlos de Bariloche con el tema "Bonito" de Jarabe

    • Este relato fue escrito de a poco, en momentos libres y de reflexión durante los últimos kilómetros recorridos por el norte de Neuquén. Las profundas ganas de escribir sobre mucho de lo que vivimos y aprendimos dieron lugar a este relato que busca ordenar un poco las ideas y los pensamientos después de unos largos meses en la ruta. Una etapa se termina y se llama Patagonia. Ya no somos los mismos que salieron desde Buenos Aires

    • Kilómetros antes de pisar San Rafael —nuestra segunda parada en suelo mendocino— nos dijeron que más que llegar a una ciudad nos encontraríamos con un "pueblo grande". Esta idea nos quedó dando vueltas en la cabeza durante unos días

    • Huaco es uno de esos pueblos que inspiran, que tranquilizan, que invitan a soñar despierto, que activan los sentidos, que dan ganas de recorrerlo una y otra vez caminando por sus calles de tierra rodeadas de casas de adobe. La Ruta 40 se convierte mágicamente en un camino lleno de árboles con cotorras y loros volando al son de su propio compás y un cordón de montañas moradas que hipnotizan la mirada. No se retrocede en el

    • Si tuviéramos que elegir una palabra que describa lo que sentimos cuando pedaleamos kilómetros y kilómetros es libertad. Si tuviéramos que elegir una imagen que represente lo que nos despierta viajar en dos ruedas, sería la de dos pájaros volando en un cielo azul, cantando bajo la luz del sol y planeando hacia donde los lleve la brisa. Si hay un gesto que nos nace cuando estamos arriba de una bicicleta es la sonrisa, bien grande y contagiosa. Ya pedaleamos

    • Nos llamó la atención su nombre desde que lo vimos en el mapa. No sabíamos con qué nos íbamos a encontrar ni qué secretos escondía, aunque para serles sinceros, nunca buscamos información sobre qué ver o conocer en las ciudades o en los pueblos que visitamos porque preferimos ante todo escuchar a la gente local y que ellos nos recomienden hacia dónde ir. Después de dos días en la Cuesta de Miranda, aterrizamos en el corazón

    • Desde chiquita que me gusta el campo. Y si me pongo a pensar cuándo nació este gusto, me tengo que remontar a cuando usaba pantaloncitos rosas y una remera blanca con un Mickey Mouse estampado. Mi pelo por los hombros estaba descontrolado y mi respiración era agitada: no paraba de correr, iba de un lado al otro, me entretenía con lo poco que encontraba en el camino —desde una pelotita de golf olvidada en un

    • Famatina es un pueblo diferente a los demás. Lejos de ser simplemente un destino turístico bellísimo para incluir en cualquier viaje por la provincia de La Rioja, es un lugar que tiene voz propia y que se lo escucha kilómetros antes de llegar a su gran cartel de bienvenida. Al grito de "Famatina no se toca" y el "agua vale más que el oro" defiende lo que es suyo con dos frases que van de la

    • Antes de sentarnos a escribir este relato, nos preguntamos la cantidad de días que estuvimos en la provincia de Catamarca. Al no tener ni idea, recurrimos a las fechas de las fotos para llegar a un número redondo que nos respondiera esta gran duda existencial. ¿Y saben cuál fue? Diez. Sí, así como lo leen: estuvimos nada más que diez días recorriendo esta primera provincia del Norte argentino de solo 264 km de Ruta 40. ¿Es poco o es mucho? ¿Cuánto tiempo hay que

    • En febrero del 2012, llegábamos por primera vez a Cafayate como mochileros. Nuestro primer viaje al Norte argentino lo hicimos por separado y en fechas distintas, yo con una amiga y Andrés con dos amigos. Felices y contentas con Carlita, antes de tomarnos el avión hacia Salta en nuestro primer gran viaje al Norte Matías, Rodolfo y Andrés por la Quebrada de las Conchas Mi parada fue en un hostel sobre la Ruta 40. Cuando llegamos, dejamos las mochilas

    • Antes de salir a la ruta solemos preguntar cómo son los kilómetros que se vienen. Si bien estudiamos el mapa, chequeamos el perfil de elevación —para tener una idea de las subidas y bajadas que vamos a padecer/disfrutar— y vemos si el clima nos va a acompañar, quizás algún lugareño tenga algo para decirnos que desconocemos, como por ejemplo, a "x" cantidad de kilómetros van a ver una casa de guardaparque donde pueden pasar la noche. Pero

    • A las seis de la mañana entramos en la boletería de la estación de Salta. Nos sentimos ansiosos y a pesar del horario bien despiertos para vivir esta nueva experiencia en el Tren de las Nubes. Con los boletos en mano, cruzamos una puerta y lo vemos. Ahí estaba él, dándonos la bienvenida con su bocina, nueve vagones y un traje naranja, blanco y amarillo. Subimos al vagón 4506 y caminamos hacia nuestros asientos 3 y

    • Bocinas. Autos. Colectivos. Micros. Ruido. Edificios. Personas caminando hacia todas las direcciones. Llegamos a Salta Capital y nuestros cinco sentidos tuvieron que activarse lo más rápido posible al caos de la ciudad y a lo mal y rápido que se maneja. Justo coincidimos con la Fiesta del Milagro (la celebración religiosa más importante de la provincia que convoca en el mes de septiembre a miles de católicos de todo el país que le agradecen y entregan

    • Como contamos en el relato anterior, la suerte acompaña la vida del viajero. Pero no cualquier tipo de suerte, sino aquella que te hace cruzar con determinadas personas en el momento y lugar indicado. Algunas te comparten sus historias de vida o de viajes, otras con sólo decir una palabra te cambian la manera de pensar. Todos los que se cruzan en el camino dejan una huella. Salimos de Purmamarca y nos vamos hacia Tilcara, Huacalera y Humahuaca. Son tan pocos los kilómetros

    • Me hubiera gustado tener en el manubrio de la bicicleta un cuaderno y una lapicera para ir escribiendo todo lo que fuimos sintiendo durante esos últimos kilómetros. Pero el cóctel de sensaciones sigue tan intacto y vivo, que se ve que mi memoria registró cada instante como si hubiese tenido una cámara en la mano. ** El universo quiso que lleguemos bien lento a La Quiaca. Retrocedemos en el tiempo al sentir que estamos otra vez en Santa Cruz, no solo por su desierto

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